Por un año nuevo saludable lleno de éxitos.

Antes de nada… ¡Feliz Año Nuevo! Espero que hayas tenido unas muy buenas fiestas y hayas disfrutado de estos días como merecen. A mi me encantan, aunque en ocasiones pueden ser un poco tristes por personas que ya no están. Pero a mi me gusta utilizarlos como homenaje a ellos y a lo que nos han inculcado.

365 oportunidades de triunfar.

Y ahora vamos a entrar en el ajo. Porque comienza un nuevo año y eso quiere decir que hay por delante 365 días de oportunidades. 365 días llenos de victorias y de derrotas. De ti depende enfocar esas victorias para que dominen tu percepción y utilizar las derrotas como una oportunidad para crecer. Pero lo que está claro es que para conseguir cosas hay que moverse y tomar decisiones. ¿Qué te parece si esas decisiones las valoramos y las tomas con perspectiva? ¡Vamos a ello!

Operación biquini.

¡Hala! Ya estás pensando que nos hemos saltado seis meses y que tienes medio año de vacaciones para no tomar decisiones. Pero no, no es eso. Es que, si quieres conseguir el objetivo de estar bien para verano, ¡hay que empezar ya! No vale de nada esperar al mes anterior, porque no es posible conseguir resultados en tan poco tiempo. Da igual lo que te sobre de peso. Lo que se pierde rápido se recupera aún más rápido. ¿Por qué? Pues sencillamente porque no estás acostumbrándote a un cambio de hábitos. Solo estás poniendo un parche, no buscando un remedio. Ahí entran los aprovechados con sus productos y dietas milagro. Prometiendo mucho si gastas aún más. Así que, en este caso nos vamos a centrar.

Cambios, cambios…

Pero, como te digo, ese no es el camino a seguir. Si comienzas a cuidar tu alimentación, hacer ejercicio y fortalecer tu mente, el éxito está asegurado. Claro está que lo mejor es contar con profesionales especialistas en las tres áreas comentadas: nutricionistas, entrenadores personales y psicólogos. Aunque igual no puedes permitírtelo o no quieres. En ese caso es mejor que no busques gurús ni inventes cosas nuevas. Pon un poco de cabeza en tus decisiones y consigue información de fuentes fiables 😀 .

Cambios en la alimentación.

A estas alturas de la película tenemos ya suficiente información contrastada para poder asegurar que alimentarte bien mejora tu vida. Y no solo la alarga, también hace que se tengan menos enfermedades (por prevención) y que se eliminen algunas establecidas (tratamiento). Esto permite hacerse mayor con menos problemas y, en definitiva, mejorar tu calidad de vida a largo plazo.

Reducir azúcar es una de las claves.

A día de hoy, con cambiar pequeños hábitos establecidos en la mayoría de la población se podría conseguir un evidente aumento de la calidad de la dieta. Y es que hay una cosa que tienes que recordar: «que algo se haga por costumbre no significa que esté bien hecho». Una de las evidencias contrastadísimas que tenemos es que los alimentos ultraprocesados son perjudiciales para tu salud. También lo sabemos del azúcar. Y, además, en muchos casos van asociados. Por lo tanto no es complicado pensar que descendiendo el consumo de los dos alimentos, mejore tu dieta. ¿Cómo distinguir un ultraprocesado? Pues, casualmente, porque no se pueden distinguir los ingredientes de los que está hecho y suele llevar más de cinco.

Por lo tanto, formas de mejorar tu alimentación:

  • Eliminar ultraprocesados o reducir su consumo al máximo posible (hay ultraprocesados saludables, pero muy pocos).
  • Reducir el consumo de azúcar.
  • Aumentar el consumo de frutas y verduras.
  • Dar preferencia a las proteínas de origen vegetal frente a las de origen animal.
  • Primar las grasas saludables (frutos secos, pescados, aguacate…) y evitar las grasas trans (bollería, margarinas, ultraprocesados…).
  • Consumir cereales integrales y tubérculos como fuente de carbohidratos complejos.

En resumen podríamos decir: más mercado y menos supermercado o evita comer alimentos con etiqueta.

Cambio de hábitos.

Pero una alimentación saludable no es suficiente para conseguir un óptimo estado de salud. Hay otros dos pilares fundamentales. El ejercicio físico y el plano psicológico. ¿Pero, cómo hacerlo bien cuando no se está acostumbrado o no se sabe cómo trabajarlo? Repito lo mismo de antes. Lo ideal es ponerte en manos de profesionales para aprender y tener en cuenta:

En referencia al ejercicio físico:

El entrenamiento de fuerza es esencial para obtener resultados óptimos.

Se ha visto en diferentes estudios, que el ejercicio de fuerza es fundamental para perder peso, mantener esa pérdida y conseguir una salud óptima. Este tipo de entrenamiento genera masa muscular, ayuda a fijar calcio en los huesos (previniendo futura osteoporosis) y previene enfermedades cardiovasculares.

A pesar de que, tradicionalmente, se ha asociado el ejercicio aeróbico (también llamado «cardio») al ejercicio de calidad y el predominante. Y el ejercicio de fuerza a la ganancia de músculo. Se ha visto que hay que compaginarlo dando preferencia a la fuerza. Esto aún sigue siendo un estigma, sobre todo en mujeres, que muchas veces no quieren ganar músculo y les da miedo. Otro ejemplo de: «que algo se haga por costumbre no significa que esté bien hecho «

En el plano psicológico:

No se trata de hacerlo todo bien a la primera, se trata de aprender.

Aquí es fundamental, como te decía antes, darle mucha importancia a los éxitos que consigas y valorar las derrotas como nuevas oportunidades. Oportunidades para aprender, para mejorar, para desarrollarte como persona. Se ha visto, en diferentes estudios, que las personas que se enfrentan a los cambios con ilusión y valorándolos como una oportunidad de mejora, son más exitosos y felices que los que se derrumban y ven los cambios como una amenaza a su estado de vida establecido.

Claro que, igual estás pensado, «qué bonito y fácil es decir esto y lo que cuesta hacerlo». Y tienes razón, es muy normal que te cueste. Quizás sea porque no estás acostumbrado, quizás porque no sabes cómo hacerlo o porque estés pasando un mal momento. Pero, como me comentaba Rocío hace unos días: «todo el mundo es capaz de lograr las cosas si tiene las herramientas adecuadas». Así que, si no sabes cómo lograrlo, consulta con profesionales que te ayuden.

Algo fundamental es que, cuando vayas consiguiendo éxito en tus objetivos y vayas acercándote a tu meta, conseguirás satisfacción. Esa satisfacción reforzará positivamente tu decisión y te ayudará a seguir en el camino. De esa forma generarás hábito y luego todo será más sencillo. Ten claro que conseguirlo cuesta trabajo, pero ¿no es verdad que las cosas trabajadas molan más 😛 ?

¡Un abrazo y seguimos en contacto! 🙂

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